viernes, 8 de febrero de 2013

Críticas de Cine: Bestias del Sur Salvaje

Jueves tras jueves, el cine muestra su cara más peculiar en el ciclo culipardo presentado por José Luis Vázquez en los cines Las Vías, y desde luego este, no iba a ser menos. Un película sobrecogedora, impactante y sobre todo una de las que llegan hasta lo más profundo, no sólo de nuestro corazón, también de nuestra cabeza. Como aviso todas las semanas, de aquí en adelante intentaré no desvelar ningún detalle de la película que pueda considerarse spoiler. 



Benh Zeitlin se adentra en el mundo del largometraje con una obra que sin duda no pretende hacer despertar en nosotros ningún sentimiento concreto sino implicarnos con el personaje y arraigarlo familiarmente hasta hacernos desbordar lágrimas de emoción. Aunque desde un punto de vista infantil, que retrata perfectamente tanto el doblaje como por supuesto la propia niña Hushpappy, si despierta quizás un sentimiento de culpabilidad en la civilización occidental, cuando la niña se responsabiliza de los desastre naturales mientras vemos en pantalla como se deshacen los polos.

Con apenas presupuesto, retrata una isla imaginaria, llamada "La Bañera", a merced de las aguas crecientes, situada muy probablemente cerca de Louisiana y dónde los huracanes son habitualmente devastadores, sobretodo, para las personas que menos posibilidades tienen. Mezcla una idea de paraíso-infierno en el que los personajes se sobreponen a las adversidades esbozando sonrisas y desafiando a la muerte, con artimañas y recursos que muy probablemente los de detrás del norte del muro, jamás serían capaces de idear. 


Este muro, se muestra como un dique que protege a las zonas del Norte de la crecida de las aguas, representando precisamente eso, la separación de los mundos y la incompatibilidad de sentimientos tan diferentes, uno basado en la racionalidad y a la vez el egoísmo, y otro, el de “La Bañera”, más natural e inconsciente. 

Un pequeño detalle que me resulto bastante curioso con respecto a este planteamiento moral oculto, por llamarlo de alguna manera, es el abrumador brillo de la cara de las personas de raza blanca que intentan “ayudarles” a salir de la zona cuando se produce la inundación, resaltándolo especialmente para fomentar los contrastes. 


También deja caer vagamente en una escena, que por supuesto no voy a desvelar,  la posibilidad que existe de que algún día, esta gente que marginamos y a costa de la que vivimos en occidente, necesite utilizar los recursos que durante tanto tiempo nosotros nos hemos apropiado. 

Por centrar un poco la crítica de hoy, que creo que quizás estoy dispersando demasiado, considero el tema principal de la maravillosa película de Zeitlin, el hogar. Pero el hogar como tal, el que todo el mundo tenemos y el que hace que estés dónde estés en el mundo y viajes a dónde viajes, siempre eches de menos esa zona que te vio nacer, crecer y dónde se encuentran todos aquellos elementos que hacen despertar algo en ti y sobretodo sentirte cómodo, aquel lugar dónde hasta la gente a la que nunca saludas o los árboles a los que nunca has acariciado te resultan familiares, tu hogar.


Por último un asunto relacionado con la niña y dos con el director. Con respecto a la niña, la magistral madurez que adquiere a lo largo del largometraje para conseguir demostrar a su padre sus capacidades de supervivencia. Y sobre el director, el toque artista que transmite con la retórica imagen de las bestias y la brillante música de todo el film. 

Una joya.


Nota FilmAffinity: 8

(http://www.filmaffinity.com/es/user/rating/199169/951835.html)

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